Lo aparecido en la prensa de hoy no es nuevo. Lo señalado por José Yuraszeck —titular más rimbombante que efectivo de La Tercera—, ya fue planteado cuando la “U” era regida por el presumido síndico José Edwards, ese hincha de la Católica que nadie quiere recordar, cuando se presentaban las propuestas de los grupos económicos para conseguir la concesión del club, carrera ganada por Azul Azul.

El ex diputado y empresario radial Waldo Mora, uno de los competidores, sorprendía a todos con la idea de comprar el Estadio Nacional por medio de un leasing y con participación de la casa de estudios, la CORFUCH, los socios y los acreedores. En la ocasión, me pareció curiosa la alternativa de “comprar”, porque se desestimaba la idea de la “administración externa” del Coliseo Central, algo que funciona perfectamente bien en otros países. El “Parque de los Príncipes” de París, pertenece al municipio, pero la administra una compañía relacionada con la televisión. Una situación similar ocurre con el “Estadio Azul” (¡gran nombre!) del Cruz Azul de México. Y muchos estadios de Inglaterra y Estados Unidos también utilizan ese sistema, algo que se asemeja al funcionamiento de las carreteras en Chile. La “U” de antes, bien podría haber presentado un proyecto concreto donde una empresa asociada hubiera podido administrar en concesión el recinto, quitándole un peso a Chiledeportes y dándole, de paso, la tranquilidad a Universidad de Chile de tener siempre el privilegio de su uso. Pero no. Esto ni se planteó y se pasó rápidamente a la “compra” de un monumento histórico, un espacio lleno de carga emocional, un lugar que es de TODOS los chilenos.
En un país donde un archirrival no tiene la altura de ir a saludar a un justo campeón continental, es imposible pensar que una operación de compra pudiera ser vista con buenos ojos por los "otros chilenos". Para evitar malos momentos, es mejor que las cosas y las casas sean propias.
Si se lee la crónica, la idea se cae sola. Suena más bien a ganar tiempo, a que no se cumplirá (como ya lo adelantó el presidente del club, Federico Valdés) con el plazo para anunciar la ubicación del terreno donde se construirá nuestra casa. Pienso que si el Museo de Bellas Artes no se le vende a los artistas, el Nacional debe seguir en manos de todos nosotros. Que juegue allí la selección, se hagan muchos conciertos y sea el digno escenario del deporte escolar, universitario y de las organizaciones sociales.
Esto de comprar el Nacional suena a llenar el tema “estadio” con algo que nos haga hablar mientras terminan de negociar lo único que realmente debe suceder aquí: Que Universidad de Chile NO arriende ni concesione. La “U” DEBE comprar SU terreno, construir SU estadio y administrar SU propio negocio.
Enlace a artículo de La Tercera http://diario.latercera.com/2011/12/16/01/contenido/deportes/4-94163-9-jose-yuraseck-no-es-descabellado-pensar-en-la-compra-del-estadio-nacional.shtml











Hace años que vengo diciendo lo mismo. No es mala idea comprar el nacional y con ese dinero chile podria construirun mejor recinto ahun mas grande y bien estructurado digno de hacer un mundial ;) ya que estubieron mucho tiempo queriendo "mejorar el nacional" pero como es patrimonio no lo pueden techar ni "arreglar" mas.
muy buena columna saludos azules ;)
Ariel, el Nacional sí se puede techar. El Olímpico de Roma y el Olímpico de Berlín, son unos estadios hermosos similares al Nacional que sí se techaron, son de primer nivel... y son monumentos históricos. Una cosa no implica la otra. El proyecto del Nacional se detuvo por el terremoto, pero el plan está ahí, sólo que no quieren retomarlo. En lo personal, prefiero tener un estadio propio, por la mismas razones que expongo en el artículo. Saludos
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EstadioU
NO es descabellada la idea del nacional es un tremendo lugar para que la U siga mostrando lo que hasta haora el el mejor juego de la historia del futbol chileno, y como es historico que mejor que un recinto con historia, seria muy bienvenido
Muy buena tu columna... mas a mi en lo personal, no me molestaría el estadio nacional como estadio azul. Estamos muy acostumbrados a él, cada fin de semana. Además, la sensación de tener chiche nuevo, -para mi- no supera los recuerdos, ni la historia construida en ese recinto. La U del '90 construyó los cimientos de lo que es hoy nuestro romántico viajero. Y yo recuerdo a Marcelo Salas, al Leo Rodríguez, a Gino Cofré, al Polaco, al Superman jugando en esa casa.
Mi humilde opinión.
Un abrazo bullangueros.