Lo aparecido en la prensa de hoy no es nuevo. Lo señalado por José Yuraszeck —titular más rimbombante que efectivo de La Tercera—, ya fue planteado cuando la “U” era regida por el presumido síndico José Edwards, ese hincha de la Católica que nadie quiere recordar, cuando se presentaban las propuestas de los grupos económicos para conseguir la concesión del club, carrera ganada por Azul Azul.

El ex diputado y empresario radial Waldo Mora, uno de los competidores, sorprendía a todos con la idea de comprar el Estadio Nacional por medio de un leasing y con participación de la casa de estudios, la CORFUCH, los socios y los acreedores. En la ocasión, me pareció curiosa la alternativa de “comprar”, porque se desestimaba la idea de la “administración externa” del Coliseo Central, algo que funciona perfectamente bien en otros países. El “Parque de los Príncipes” de París, pertenece al municipio, pero la administra una compañía relacionada con la televisión. Una situación similar ocurre con el “Estadio Azul” (¡gran nombre!) del Cruz Azul de México. Y muchos estadios de Inglaterra y Estados Unidos también utilizan ese sistema, algo que se asemeja al funcionamiento de las carreteras en Chile. La “U” de antes, bien podría haber presentado un proyecto concreto donde una empresa asociada hubiera podido administrar en concesión el recinto, quitándole un peso a Chiledeportes y dándole, de paso, la tranquilidad a Universidad de Chile de tener siempre el privilegio de su uso. Pero no. Esto ni se planteó y se pasó rápidamente a la “compra” de un monumento histórico, un espacio lleno de carga emocional, un lugar que es de TODOS los chilenos.
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